La Cueva del Mirón, a escasos metros de la de Covalanas, es
el objeto de una excavación arqueológica en activo, que
cuenta para las visitas guiadas con las valiosas explicaciones de los
propios investigadores del yacimiento.
Descubierta también en 1903, no fue objeto de investigación
sistemática hasta 1996. Su estudio ha posibilitado el conocimiento
de una secuencia de depósitos que abarca desde el Paleolítico
Medio o Musteriense hasta la Edad del Bronce de manera ininterrumpida,
lo que la convierte en un caso excepcional.
El yacimiento ha suministrado restos de salmones fósiles que
permiten una investigación paralela sobre genética de
salmónidos, con resultados extraordinarios.